sábado, 1 de junio de 2019

Todos los niños del mundo en PAZ quieren y deben crecer


 


 









 
¿Todos los niños del mundo sabrán que hoy Primero de Junio es el Día Internacional de la Infancia? ¿Cuántos pasarán esta jornada sin ingerir algún alimento? Incluso, habrá muchísimos con enfermedades curables sin asistencia por no contar con el presupuesto para pagar lo que vale la atención médica; todo ello sin imaginar siquiera la cantidad que son explotados y realizan labores que apenas pueden hacer por su corta edad y pequeña estatura, pero deben esforzarse para sobrevivir.
Quizás Cuba sea el país donde más se ha divulgado esta fecha, por tanto, los infantes celebran su Día con diferentes actividades. Los principitos cubanos tienen el privilegio que corresponde a todos por igual, pues son lo más importante de la sociedad, cuentan con la protección familiar, el cariño del barrio; en fin, todo lo que dice la Unicef o la Organización Mundial de la Salud sobre los indicadores relacionados con la calidad de vida y los Derechos de la Niñez.

En esta Isla los niños y las niñas son felices, pueden andar libremente por las calles. Ellos son los que saben querer y son el futuro de la Patria. 
Fotos: ReyLópez, Migdalia Hernández y tomadas de Internet 



lunes, 27 de mayo de 2019

Graduados del “Luis Urquiza Jorge” en 1977: Magia de la adolescencia (+fotos)


Las Tunas.- Cuando muchos supieron la noticia, la idea tenía cuerpo y alma. Los que saben amar no creen en ruedas del destino, distancias, ni silencios. Cuarenta y dos años después, la graduación del preuniversitario Luis Urquiza Jorge, entre abrazos, lágrimas, sorpresas y recuerdos, se reencuentra. Son aquellos adolescentes inquietos y amigos entrañables que, en 1977, echaron a andar por el mapamundi de sus geografías, pero dejaron intacta la flor del corazón enorme, amigo, que los unió.

Imposible apretar en un vocablo la emoción que vivimos cada minuto de este mágico encuentro. Somos los mismos: alegres, soñadores, pícaros, ilusos, atrevidos... la Generación de Oro que apostó por ser profesional y ahora desgrana la alegría silenciada por los retos del tiempo y de la vida. Y devuelve ese amor a Nelba Rosario Peña, directora y fundadora del "pre", y a los profesores Milagros Riquenes y Ezequiel Argota, quienes nos honraron otra vez con sus presencias queridas.


El remodelado restaurante La Arboleda pareció pequeño, por momentos, para agradecer a sus gestores principales, Josefina Fernández, Rigoberto Benítez (Ticó) y Ana Ibis Reyes, quienes localizaron por diferentes partes del mundo a profesores y amigos que no pudieron viajar y trajeron en video sus sentimientos, los mismos que con llanto y silencio honraron a los que no están para siempre.

Especial resultó la entrega a Nelba Rosario de una banda de tafetán blanca, rotulada con la frase Generación de Oro y firmada, después, con el nombre de cada uno de sus alumnos, quienes agradecemos eternamente sus enseñanzas y ese amor infinito que hizo de nuestra graduación algo tan especial, como sus palabras en medio de llantos, aplausos y besos. “Este momento lo llevaré hasta el último día de mi vida”. Nosotros también, jefa, al decir de Ticó.

La amistad es más que un texto periodístico o la novedad de la noticia. La declaro infinita para atraparla en pocas líneas. Los abrazos y la valía de la sinceridad y los afectos no aparecen en los diccionarios, ni aceptan normas de redacción y estilo. Eso se siente, se da en un apretón de manos o “un rompe costillas”. Puede ser este sabor a lealtad de muchachos que volvimos a vivir con el uniforme azul con cintas blancas… 

… O el valor humano incrustado por nuestros padres y profesores en el día a día, cuando esperarnos y recogernos para ir al "pre" era un ritual inviolable, sin importar el barrio ni las cuadras por caminar hacia atrás o delante para llegar al amigo, al compañero de aula y de los obligados repasos para las pruebas.

Todo estaba allí, intacto, 42 años después, como un réquiem eterno. O como dijo el profe Argota: “Solo es posible porque son una generación de oro, nunca dejaron de ser lo que fueron”. Nosotros pensamos que tanta magia humana y amor perpetuo la debemos a ustedes y a esos divinos seres que nos marcaron el camino desde casa. Ya tenemos más memorias para salvarnos de los ruidos mundanos y las apariencias.

Tomado de 26       Escrito por Graciela Guerrero Garay  Fotos: Reynaldo López Peña   












viernes, 17 de mayo de 2019

La vida cultural, mi razón de ser




 Las Tunas.- Una vez pactada la entrevista, procuro no perderme camino a su casa. Luego de unos minutos, diviso entre las rejas del portal al hombre absorto en la lectura. En la intimidad hogareña abundan obras de arte. Libros, reconocimientos, cuadros, fotografías y más objetos han sido testigos de la amistad compartida.

A Carlos Tamayo la cultura tunera le debe mucho. Durante dos años en la vicepresidencia de Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en la provincia, y tres décadas en la presidencia, dio lo mejor de sí para enaltecer al arte y sus protagonistas, desde los más bisoños hasta los experimentados. Hace poco esas filas cambiaron de directiva, pero la huella de este incansable creador, sin dudas, seguirá inspirando a la vanguardia artística del territorio. Motivos suficientes para acercarnos más a su vida y obra.
Conversemos sobre su infancia y juventud
Nací en la calle Lora, donde también vivo hoy. Mi padre (Carlos) trabajaba en la zafra azucarera, estuvo 50 años en el central Perú y se jubiló con la Orden Jesús Suárez Gayol. Mi madre (Juanita) era ama de casa.
Cuando se nacionalizaron los negocios privados, yo estaba en la Primaria y nos pidieron que saliéramos a las calles a apoyar la nacionalización. Mi papá tenía una bodeguita donde se vendía arroz, azúcar, frijoles y otros alimentos. Ese sitio nos ayudaba mucho, sobre todo en tiempo muerto.
Al llegar a casa mi padre me dijo: "Así que tú eras uno de los que andaban gritando '¡Abajo los timbiriches!', y gracias a eso es que no te has muerto de hambre". Pero yo me sentía más revolucionario que nadie. Al final no pasó nada, entregó la bodega al Estado y, como era pequeña y estaba dentro de la vivienda, conservamos el espacio.
Mis inicios en el arte comienzan en sexto grado. El instructor Orlando Marrero hizo un grupo de danza y empecé allí. En mi familia había varios músicos. Mi padre tocaba la guitarra, un tío mío el tres; yo incluso, tocaba la percusión en el conjuntico, lo mismo bongoes que maracas, y también cantaba.
Ya en la Enseñanza Media participé en festivales de Artistas Aficionados, pero esa cantaleta se acabó en el preuniversitario Luis Urquiza Jorge, donde descubrí mi pasión por la literatura. Allí publiqué en el boletín literario Hórmigo y me vinculé al taller literario. En ese tiempo empezaron mis investigaciones sobre El Cucalambé, que amplié en la Universidad de Oriente, donde me formé como licenciado en Letras.
¿Cómo llegó a la dirección de la Uneac?
Hubo una época en que no existía la Uneac en Las Tunas, pero varios artistas estábamos interesados en que se materializara aquí ese sueño. Hablamos con el presidente de la organización en Camagüey para ver si los creadores tuneros podían pertenecer a esta junto a ellos, pero él no aceptó porque no estaba contemplado en los estatutos. Fue en 1987, con el IV Congreso, que pasa a ser nacional. El 24 de diciembre de ese año se funda el Comité Municipal de Puerto Padre, y el Comité Provincial.
Sin embargo, antes de eso estábamos inmersos en los preparativos. Aquí estuvo Lisandro Otero, que presidía la Comisión Organizadora del IV Congreso, también Humberto Rodríguez Manso, Pablo Armando Fernández y otras personalidades. Cuando se hizo la elección, quedó Cristino Márquez en la presidencia. Luego él planteó que tenía muchas responsabilidades y resultaba necesario alguien con más tiempo para el colectivo.
Yo era jefe de Redacción del periódico 26, que entonces era diario y dije que no podía asumir ambas cosas a la vez. Pero Jorge Pérez Cruz me sustituyó en el medio de prensa y pasé a ser presidente de la Uneac, algo que nunca antes imaginé realizar.
¿Qué tan difícil es dirigir a los artistas?
Existe un mito de que los intelectuales son más complejos que los trabajadores de otros sectores. El motivo radica en que cuando se le orienta una tarea, este puede decir, "¿por qué, en vez de hacer eso, no hacemos esto otro?".
La clave está en respetar las identidades, un actor no vive ni piensa igual que un artista de la plástica, y la vida profesional de un músico no es la de un escritor, cuyo oficio es solitario. Debemos aceptar a las personas como son, no imponerles la forma que tú quieres que sean. Siempre dialogar, escucharlas y saber decir no si resulta necesario. De esa forma se logra la armonía.
La Uneac tiene mucho prestigio en Cuba, sus congresos son seguidos de cerca por la población y siempre hay expectativas sobre qué se plantea en estos espacios. Como institución social, no constituye un gremio cerrado en sí mismo. El intelectual que se crea que no es pueblo no es intelectual.
¿Recuerda un día en que sintió orgullo de llevar el cargo?
Cuando nos entregaron la sede. Antes nos reuníamos en el Museo Provincial, en el memorial Vicente García, en la casa de cultura Tomasa Varona y otros lugares, pero un día nos informaron que radicaríamos en Custodio Orive número 7, que en aquel momento era una Escuela del Partido. No se encontraba en buen estado, hubo que quitar el techo completo, el patio estaba enyerbado. El arquitecto Walter Guerra donó un proyecto bellísimo a la sede. Así comenzamos.
Siempre quise que cada filial tuviera su espacio e hicimos por ello una segunda planta. Todo esto contó con el apoyo de Abel Prieto, el Partido, el Gobierno, la Uneac nacional y el Cieric (Centro de Intercambio y Referencia Iniciativa Comunitaria), cuya oficina regional radica en nuestra sede, junto con la Fundación Nicolás Guillén. Eso fue en el mandato de Misael Enamorado. Al no ser la fachada, que es patrimonial, no se parece en nada a la casa inicial.
Satisfacciones e insatisfacciones de esos 32 años de liderazgo...
Me satisface el hecho de que me aceptaran, de siempre promover la obra de nuestros escritores, en especial de los jóvenes. Lamento mucho que aún quedaran miembros de la Uneac sin resolver sus problemas de vivienda, aunque unos cuantos solucionaron esa dificultad, con ayuda del Poder Popular.
A la Uneac le agradezco la gran cantidad de amistades que tengo y el haber conocido a numerosas figuras importantes como Carlos Martí, José Loyola, Miguel Barnet y otros.
¿Qué debe suceder para que la cultura en Las Tunas reciba el valor que merece?
Armando Hart dejó claro que todo no es cultura. Cada provincia tiene su identidad cultural. Aunque aquí no hay tumba francesa, eso no significa que seamos menos. El problema está en que los procesos culturales no se dirigen como otros. Por ejemplo, si el grupo Petit Dancé tiene portadores de cómo bailaban los haitianos originales, no se le puede decir a un instructor de arte que modifique sus coreografías. Se trata del testimonio de una época. El desarrollo es muy bueno, pero hay que cuidar las raíces.
A diferencia de Educación y Salud, Cultura no tiene una escuela de cuadros, sus directivos provienen de otros sectores, y no es un problema solo de Las Tunas. Existen personas muy laboriosas y responsables, pero vienen de ramas distintas y lo que hay que hacer es ayudarlas, no lo contrario. Realmente no contamos con una cantera preparada, hay muchas plantillas esperando ser completadas; además de los bajos salarios.
En el plano social, como esta es una ciudad que fue asaltada cinco veces y quemada tres, quedan muy pocas casas con tipología colonial y las personas las han modificado. Deberíamos conservar lo que quedó, así como lo construido a principios del siglo XX. Hay leyes que impiden modificar fachadas; sin embargo, se ha hecho. Tenemos que cuidar la arquitectura ecléctica en el centro histórico, no improvisar; mientras menos oficinas acoja más vida social tendrá. Igual, los bulevares requieren sombra.
Para mí la cultura es todo lo que dignifica al ser humano. Es el constructo de la totalidad de los saberes humanos. No podemos olvidar que los gustos se construyen. No puede ser que un país que ha invertido tanto en la educación, de pronto esté viviendo un momento en que la chabacanería y la banalidad se han empoderado, y para algunos esa es la cultura.
¿Cuáles son los principales retos de la Uneac actualmente?
Preparar bien a la delegación con vista a su IX Congreso, que se desarrollará en junio próximo; estar actualizada sobre los cambios que suceden hoy en Cuba y el mundo, participar en los debates sobre los temas que marcan el contexto histórico; hablar con las personas, explicarles el porqué de la situación por la que atraviesa el país y ayudar a que haya más cultura política.
Por tradición los grandes escritores y artistas cubanos siempre han estado unidos a los cambios revolucionarios. Eso no puede cambiar. Tenemos la responsabilidad de reflejar el momento histórico. Todos los países son perfectibles, pero a veces se va a hacer una película y solo se reflejan los lugares más deteriorados, cuando en ese espacio hay cosas más decorosas.
Para mí, el más grande intelectual que ha dado la humanidad en el siglo XX es Fidel.
¿Siente que la Uneac le quitó tiempo con sus hijos?
Aunque me perdí la infancia de Sandra, mi hija mayor, llegó un momento en mi actual familia en que mi hijo Carlos era dirigente sindical, mi hija Beatriz lideraba la FEU en la Universidad, la mamá trabajaba y yo, estaba al frente de la Uneac. Era común que se llegara tarde a casa, pero nos ayudábamos entre todos y las responsabilidades, lejos de separarnos, nos unieron más.
¿Qué pasará con Carlos Tamayo de aquí en adelante?
Me jubilaré. En julio cumplo mis 65 años de edad, 40 de ellos dedicado al trabajo. Eso no significa que deje de leer, escribir, publicar, voy a seguir creando si la salud me lo permite. Tengo muchos libros empezados y otros aún en la cabeza. Siempre estaré en algún proyecto y cualquier artista que me pida una colaboración, la va a tener. No puedo negar que la vida cultural ha sido la razón de ser de mi existencia.
Estoy trabajando en la edición facsimilar de Rumores del Hórmigo, primer título de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé. En Cuba existe un solo ejemplar. Es un texto que está en deterioro, pero los compañeros del Archivo Histórico de aquí lo encuadernaron y digitalizaron. También tengo en mente ampliar la investigación sobre la obra de ese bardo, quisiera escribir otros cuentos y poemas. Además, debe salir próximamente en México mi libro Miedo a Vicente García, pero los editores decidieron cambiarle el título.
Amante de la literatura, las artes plásticas y la buena música, Tamayo comienza su vida laboral (1979) en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) como asesor de la programación de Radio Victoria. Fue director provincial de Cultura, fundador de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y especialista literario en la casa de cultura Tomasa Varona.
Este incansable investigador ha recibido varios reconocimientos, entre los que sobresalen las distinciones Raúl Gómez García, Por la Cultura Nacional, Hijo Ilustre de la Ciudad de Las Tunas y Félix Elmuza, así como el Premio a la Creación Literaria por la Obra de Toda la Vida. Ha rubricado varios volúmenes que enriquecen el acervo del país, entre ellos: Epítome a las poesías completas de El Cucalambé, y Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, el desaparecido.
A Las Tunas le queda la suerte de tener un hombre así, orgulloso de ser criollo, con una jocosidad e ironía innatas, pero con la seriedad de los grandes hacedores de sueños.

Tomado de  http://www.periodico26.cu        Escrito por Yelaine Martínez Herrera   Foto: ReyLópez

miércoles, 1 de mayo de 2019

¡Felicidades, hermanita Migs!





“¡Esos son fellos, esos son fellos!”. Decías cuando te acercabas a una gallina sacada y a cada pollito negro le ponías un pie encima, parecía que el color negro no era de tu agrado.

El tiempo pasó y creciste. La escuela, las actividades. Seguramente tendrás en tu mente, por la fecha, aquel día que recorrimos algunas tiendas y en la vidriera de una había un maniquí girando con el letrero “¡Primero de Mayo!”, el cual completamos con “la boba dando vueltas”. ¡Cuánta risa! ¡Aún nos reímos! Viene a mi memoria la noche que llagaste de un paseo y llamaste a papi para que te abriera la puerta, y te dijo: “¿Ahora es que vienes de El Cornito?”, jugando, pero acertó, y tú calladita, calladita, entraste y te acostaste.

Al cabo de algunos años te casaste y fuiste a vivir a Holguín, allá tuviste a tu hermoso Ulises, hijo que llegó para alegrar tu vida. Y hace siete años vino Nadira, la nieta adorada que completó tu felicidad, una hermosa niña a quien dedicas todo tu tiempo, toda tu vida.

¡Ah!, vuelvo a que parecía que el color negro no era de tu agrado, pues nos equivocamos; porque querías mucho o quieres a Elsa Galarraga, maestra y vecina nuestra del reparto La Guayaba, una mulata a quien al verla, en innumerables ocasiones, decías: “Creo que va a llover porque se ha formado tremenda nube negra”: Eso demuestra que para ti todas las personas son iguales, nada de racismo; que lo de matar a los pollitos negros eran solo cosas de niños, no hay dudas.

Siento no poder escribir cuanto deseo, pues no leerían este trabajo por extenso y ese no es mi objetivo; por tanto, voy a resumir: Fuiste muy buena hija y eres excelente madre y abuela. Ejemplar trabajadora, maestra, escritora, tu precioso libro Magnolias, es un ejemplo. ¡Ah, eres una hermana especial, eres más, una muy especial hermana! ¡Muchas felicidades, Migs! ¡Que hoy sea uno de tus mejores días! ¡Que los siguientes sean mejores que el de hoy! ¡Te quierooooooooooooooooooo!

jueves, 25 de abril de 2019

La vida en un refrán





El runrún sobre lo malo que estaba el transporte para ir a la playa era la comidilla popular. Y cuando el río suena, es porque agua trae. Así que él y ella dejaron la cama con el alba. Dicen que no por mucho madrugar amanece más temprano. Pero también que a quien madruga, Dios lo ayuda. Entonces, por si las moscas, llegaron oscuro a la desierta parada.

Con los primeros claros, el lugar se atiborró de gente. Una hora, dos... ¡y nada sobre ruedas! "El que espera, desespera", dice el refrán. Y así estaban: ¡desesperados! Consideraron retornar a casa y aplazar el viaje para otra ocasión. Pero no, ¡para atrás, ni para coger impulso! Como no hay mal que dure 100 años, llegó un camión. "¡Vayan subiendo con la plata en la mano!", gritó el chofer.

Él la exhortó a subir antes de que encima del vehículo no cupiera un alfiler. Ella -¡genio y figura...!- contestó que prefería aguardar por algo más cómodo. Él le advirtió que más vale pájaro en mano que 100 volando. La dama volvió a decir que no. "La luz de alante es la que alumbra", insistió él. Ella sacudió la cabeza. El camión cargó hasta el tope y se fue.

Al mediodía aún permanecían allí. Tal vez por aquello de que rectificar es de sabios, la mujer se excusó por haber rechazado la opción del camión. "Tranquila, agua pasada no mueve molino, así que a lo hecho, pecho", le dijo él. Y, como en ocasiones lo que sucede conviene, un Lada color gris les frenó en sus cercanías. Su chofer bajó y casi se desgañitó gritándole a alguien para que se apurara.

La suerte es loca y a cualquiera le toca, por lo cual los dos corrieron. Pero -¡ay!-, no era a ellos a quienes llamaban, sino a otros "botelleros", quizás amigos, o compañeros, o parientes, o vecinos, o colegas, o vaya usted a saber qué del hombre del auto. "Quien tiene padrino se bautiza", rumió él. Pero a quien Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga.

La impaciencia empezó a acosarlos. Empero, siempre que llueve escampa, y a la tercera va la vencida. En medio del desánimo apareció un ómnibus. A puro empellón, ambos se abrieron paso entre quienes pugnaban por subir. Kilómetros después, les asombró ver aparcado en la carretera al camión de la historia. "¡Poncha´o!", voceó uno. "No van lejos los de alante si los de atrás corren bien", murmuró otro. Y un tercero atestó que no hay mal que por bien no venga.

Cuando, finalmente, la guagua se detuvo cerca del mar, él bajó y, antes de que otros se les adelantaran, se apresuró en ocupar una de las sombrillitas de la orilla. "¡Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente!", dijo para sí. Después, con la ayuda de ella, aseguró los bultos, porque "se cuentan cada cosas...", y más vale precaver que tener que lamentar.

Antes de zambullirse fue al bar. Los precios lo petrificaron. Pero -¡total!-, una vez al año no hace daño. "Una caneca de Habana Club y dos refrescos", pidió. "Ron sí, pero refrescos no hay ni en los centros espirituales", dijo el barman. "¡A otro perro con ese hueso!", musitó. Afuera del bar, un sujeto se los propuso al doble de su costo. Siempre que sucede igual pasa lo mismo: a río revuelto, ganancia de pescadores.

El tiempo perdido hasta los santos lo lloran, así que... ¡al agua! Él y ella galantearon, evocaron, prometieron, bebieron y se dejaron tostar por el sol y la sal. "En el mar la vida es más sabrosa", dijeron. Al reclamo de sus estómagos, fueron a almorzar. El restaurante resultó más rollo que película: ¡ningún plato con pescado! El refrán nunca falla: en casa del herrero cuchillo de palo. Pero cuando hay hambre, no hay pan duro. ¡Comieron! Y barriga llena, corazón contento.

Con un sol que rajaba piedras y sudando a mares regresaron a su sombrillita en la arena. Se la habían encomendado a sus vecinos de ocasión, a todas luces buenas personas, aunque sin perder de vista los bultos, porque en la confianza está el peligro. Les agradecieron y compartieron con ellos café y dulces traídos de la casa. ¡Haz bien y no mires a quién!

Atardecía cuando resolvieron darse otro baño. Pero el cielo empezó a nublarse y él propuso salir antes de que se desatara el temporal. Ella dijo que la lluvia no era inminente. Aún así, como no hay peor ciego que el que no quiere ver, y como más sabe el diablo por viejo que por diablo, salieron.

Empacaron de prisa y fueron a buscar algo en qué regresar a casa antes de que anocheciera. El dueño de un "almendrón" les propuso hacerlo por una cifra de infarto en moneda nacional. "No, hasta allá no llegamos", reconoció él. Más allá, otro conductor devino el mismo perro con diferente collar.

Un sujeto de aspecto honrado -¡cuidado, que el hábito no hace al monje!- se brindó para llevarlos en un Hyundai. "¿Cuánto cobras?", inquirieron. Les respondió con un tímido y engañoso "20 pesos". Pensando que era una ganga, accedieron. Ya a bordo, el chofer les advirtió: "20 pesos son 20 CUC".

Y en ese momento de desconcierto, irritación e impotencia, él no tuvo a mano un buen refrán para responderle.

Tomado de 26 Escrito por Juan Morales Agüero

domingo, 7 de abril de 2019

Vilma, por siempre


 Resultado de imagen para Imágenes de Vilma Espín                                            Resultado de imagen para Imágenes de Vilma Espín


Resultado de imagen para Imágenes de Vilma Espín  
Hoy cumpliría 89 años la heroína de la sierra y el llano, la eterna presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). La combatiente, dirigente, amiga, madre, esposa, la mujer que dedicó su vida, fundamentalmente, a las féminas, siempre luchó por la emancipación de ellas, por el bienestar de las familias, de los niños, ancianos, por todo lo que consideraba debía ser mejor. Siempre estará presente en la organización femenina, en la mujer cubana, en el pueblo todo. 
Fotos: Tomadas de Google

Pioneros y jóvenes celebran sus aniversarios


 La imagen puede contener: 8 personas, personas sonriendo





Celebraron aniversarios 58 y 57 de pioneros y jovenes, respectivamente, en la provincia de Las Tunas. Diferentes actividades realizaron los homenajeados en esta ocasión, el trabajo productivo destacó entre las demás acciones. Los muchachos disfrutaron de muchas opciones: trabajaron, jugaron, cantaron, bailaron, dibujaron, en fin, pasaron buenos momentos en esta jornada dedicada a quienes continuarán el legado dejado por el Líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz, ellos son el futuro de la Patria.

Fotos: Reynaldo López Peña