sábado, 24 de agosto de 2019

Las federadas en la Revolución


La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) celebra su aniversario 58. La federadas están más conscientes que nunca del papel que desempeñan en la sociedad, fundamentalmente en la formación y guía de la familia, como madre, esposa y trabajadora. La FMC marcha a la vanguardia en el fortalecimiento de la Revolución.

 "Sin la mujer, la obra ingente de la Revolución no habría sido posible".   Fidel Castro Ruz






                                               Fotos: ReyLópez

Natalicio de Fidel


                                                  


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 En el año del 93 aniversario del natalicio de Fidel Castro Ruz, los cubanos continúan su legado convencidos de que ese es el camino por el cual deben andar para fortalecer la Revolución.





















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Fidel, el Líder Histórico de la Revolución Cubana


Fotos: Tomadas de Internet

sábado, 20 de julio de 2019

Día de los Niños

Este domingo los más pequeños de casa andan felices, cuentan con múltiples actividades en sus barrios y hogares, pues las familias, junto a las diferentes organizaciones, les han preparado varias sorpresas, ellos solo deben disfrutarlas a sus anchas. ¡Que los niños crezcan sanos y vivan felices!
Fotos: Rey López e Internet
 









niños!

lunes, 24 de junio de 2019

Viaje sobre las paralelas

 Las Tunas.- El ferrocarril es uno de los medios de transporte más populares del mundo.

Millones de personas lo utilizan en todas las latitudes, desde su debut en 1830. Cuba fue el séptimo país del planeta, y el primero en Hispanoamérica, cuando lo inauguró en 1837, con el itinerario fundacional entre La Habana y Bejucal.
El paso de los rieles del ferrocarril central por la otrora ciudad de Victoria de las Tunas tuvo su inauguración oficial el 16 de enero de 1903. Resultó aquella toda una jornada de celebración. Según el bisemanario El Eco de Tunas, "hubo fiesta y tocaron los acordeones de Florencio Sánchez y Mariano Ramírez".
La estación original era de madera y zinc. Por sus pésimas condiciones, en 1918 el Ayuntamiento Municipal pidió a la compañía ferroviaria la construcción de un local más apropiado para la ciudad. Así, en 1927 se levantó el edificio de mampostería y tejas francesas que todavía conserva aquella estructura.
Cerca de allí existían a la sazón unos enormes corrales, donde los ganaderos de la zona concentraban sus lotes de ganado para embarcarlos después en los trenes hacia diferentes territorios de la nación en los que serían vendidos. Durante muchos años los tuneros llamaron a esa parte de la ciudad El Paradero.
La incipiente industria azucarera desarrolló mucho su ferrocarril en los albores del siglo pasado. Por esa vía se transportaba caña hacia los ingenios, y azúcar y miel hasta los puertos, todo tirado por las locomotoras de vapor. Las redes viales del sector se expandieron tanto que, en la práctica, no había una colonia cañera que no estuviera enlazada con el ingenio por medio de las paralelas.
                                             MUNICIPIO FERROVIARIO




Uno de los territorios tuneros donde más connotación cobró el ferrocarril fue el municipio de Manatí, con su bella estación neoclásica de piedras vivas y tejas alicantinas. Por allá se creó toda una cultura de ese centenario medio de transporte, incluso con inusitada tradición familiar en el oficio.
La etapa más importante en la historia del camino de hierro allí tomó la arrancada en 1920, cuando la compañía Manatí Sugar Company tendió las paralelas que conectarían a la localidad con Victoria de las Tunas por el sur, y con el puerto por el norte. Aquello devino un salto de calidad en materia de comunicaciones.
Por muchos años, el ferrocarril fue el transporte público por excelencia de los manatienses. Los asentamientos de la región fueron enlazados por ese conducto. Además de los viajes a Victoria de las Tunas, existían dos trencitos privados de la vía estrecha que cubrían el itinerario hasta el Entronque de Lebanón.
En la época se hicieron célebres los coches motores. Uno alcanzó fama por su velocidad. Existían también los pequeños budas, utilizados para menesteres puntuales o para atender sucesos emergentes. Y estaba, además, la cigüeña. No utilizaba combustible, pues se movía manualmente por intermedio de una pieza estilo cachumbambé, movida de cada lado por dos de sus tripulantes.
Una singularidad de la que Manatí tuvo la exclusiva durante años fue la transportación por ferrocarril de los cortejos fúnebres hasta el Cementerio Municipal. Tal costumbre se remontaba a la fundación del ingenio, en 1912. La compañía propietaria ofrecía el servicio gratis a los vecinos.
                                           COLLAGE SOBRE LAS PARALELAS
Pero no toda la historia ferroviaria de Las Tunas ha corrido como sobre rieles. El 14 de julio de 1945 el sopor citadino fue alterado por una terrible noticia: un trágico accidente, ocurrido a menos de un kilómetro de la estación ferroviaria, a la altura del aserrío Libertad, dejó 25 personas muertas y alrededor de 30 heridos. Según la prensa de la época, los sucesos acaecieron cuando el tren central, procedente de La Habana y con destino a Santiago de Cuba, afrontó un problema técnico que el maquinista no pudo zanjar a tiempo.
En la década del 80 del pasado siglo, Las Tunas contó con un servicio ferroviario de lujo. Incluyó un tren especial que conectaba a la ciudad con la capital cubana. Un poco antes, un coche motor Fiat de dos vagones cubrió el trayecto entre la ciudad de Camagüey y Manatí, con parada en el municipio de Amancio. Ambos servicios ya desaparecieron.
Un auténtico orgullo de los tuneros es su popularísimo trencito urbano, el único en el país con características automotoras. Lleva poco más de 20 años prestando servicios. Tiene capacidad para unos 90 pasajeros sentados y de pie. Realiza diariamente alrededor de una decena de viajes entre la Terminal de Ómnibus Nacionales y el motel El Cornito.
El recorrido se extiende por unos 12 kilómetros, distancia que cubre al módico precio de 20 centavos. Su servicio es muy bien valorado por estudiantes de las diferentes enseñanzas y por trabajadores de los principales centros asistenciales de la ciudad. Tanto a unos como a otros, el trencito deja en las proximidades de sus respectivos centros. En poco más de dos décadas, el trencito urbano tunero ha transportado a casi cinco millones de personas.
En fin, Las Tunas tiene tela por donde cortar en materia ferroviaria. Más de un siglo sobre rieles lo confirman.

                                     Tomado de 26                                 Escrito por Juan Morales Agüero


sábado, 1 de junio de 2019

Todos los niños del mundo en PAZ quieren y deben crecer


 


 









 
¿Todos los niños del mundo sabrán que hoy Primero de Junio es el Día Internacional de la Infancia? ¿Cuántos pasarán esta jornada sin ingerir algún alimento? Incluso, habrá muchísimos con enfermedades curables sin asistencia por no contar con el presupuesto para pagar lo que vale la atención médica; todo ello sin imaginar siquiera la cantidad que son explotados y realizan labores que apenas pueden hacer por su corta edad y pequeña estatura, pero deben esforzarse para sobrevivir.
Quizás Cuba sea el país donde más se ha divulgado esta fecha, por tanto, los infantes celebran su Día con diferentes actividades. Los principitos cubanos tienen el privilegio que corresponde a todos por igual, pues son lo más importante de la sociedad, cuentan con la protección familiar, el cariño del barrio; en fin, todo lo que dice la Unicef o la Organización Mundial de la Salud sobre los indicadores relacionados con la calidad de vida y los Derechos de la Niñez.

En esta Isla los niños y las niñas son felices, pueden andar libremente por las calles. Ellos son los que saben querer y son el futuro de la Patria. 
Fotos: ReyLópez, Migdalia Hernández y tomadas de Internet 



lunes, 27 de mayo de 2019

Graduados del “Luis Urquiza Jorge” en 1977: Magia de la adolescencia (+fotos)


Las Tunas.- Cuando muchos supieron la noticia, la idea tenía cuerpo y alma. Los que saben amar no creen en ruedas del destino, distancias, ni silencios. Cuarenta y dos años después, la graduación del preuniversitario Luis Urquiza Jorge, entre abrazos, lágrimas, sorpresas y recuerdos, se reencuentra. Son aquellos adolescentes inquietos y amigos entrañables que, en 1977, echaron a andar por el mapamundi de sus geografías, pero dejaron intacta la flor del corazón enorme, amigo, que los unió.

Imposible apretar en un vocablo la emoción que vivimos cada minuto de este mágico encuentro. Somos los mismos: alegres, soñadores, pícaros, ilusos, atrevidos... la Generación de Oro que apostó por ser profesional y ahora desgrana la alegría silenciada por los retos del tiempo y de la vida. Y devuelve ese amor a Nelba Rosario Peña, directora y fundadora del "pre", y a los profesores Milagros Riquenes y Ezequiel Argota, quienes nos honraron otra vez con sus presencias queridas.


El remodelado restaurante La Arboleda pareció pequeño, por momentos, para agradecer a sus gestores principales, Josefina Fernández, Rigoberto Benítez (Ticó) y Ana Ibis Reyes, quienes localizaron por diferentes partes del mundo a profesores y amigos que no pudieron viajar y trajeron en video sus sentimientos, los mismos que con llanto y silencio honraron a los que no están para siempre.

Especial resultó la entrega a Nelba Rosario de una banda de tafetán blanca, rotulada con la frase Generación de Oro y firmada, después, con el nombre de cada uno de sus alumnos, quienes agradecemos eternamente sus enseñanzas y ese amor infinito que hizo de nuestra graduación algo tan especial, como sus palabras en medio de llantos, aplausos y besos. “Este momento lo llevaré hasta el último día de mi vida”. Nosotros también, jefa, al decir de Ticó.

La amistad es más que un texto periodístico o la novedad de la noticia. La declaro infinita para atraparla en pocas líneas. Los abrazos y la valía de la sinceridad y los afectos no aparecen en los diccionarios, ni aceptan normas de redacción y estilo. Eso se siente, se da en un apretón de manos o “un rompe costillas”. Puede ser este sabor a lealtad de muchachos que volvimos a vivir con el uniforme azul con cintas blancas… 

… O el valor humano incrustado por nuestros padres y profesores en el día a día, cuando esperarnos y recogernos para ir al "pre" era un ritual inviolable, sin importar el barrio ni las cuadras por caminar hacia atrás o delante para llegar al amigo, al compañero de aula y de los obligados repasos para las pruebas.

Todo estaba allí, intacto, 42 años después, como un réquiem eterno. O como dijo el profe Argota: “Solo es posible porque son una generación de oro, nunca dejaron de ser lo que fueron”. Nosotros pensamos que tanta magia humana y amor perpetuo la debemos a ustedes y a esos divinos seres que nos marcaron el camino desde casa. Ya tenemos más memorias para salvarnos de los ruidos mundanos y las apariencias.

Tomado de 26       Escrito por Graciela Guerrero Garay  Fotos: Reynaldo López Peña   












viernes, 17 de mayo de 2019

La vida cultural, mi razón de ser




 Las Tunas.- Una vez pactada la entrevista, procuro no perderme camino a su casa. Luego de unos minutos, diviso entre las rejas del portal al hombre absorto en la lectura. En la intimidad hogareña abundan obras de arte. Libros, reconocimientos, cuadros, fotografías y más objetos han sido testigos de la amistad compartida.

A Carlos Tamayo la cultura tunera le debe mucho. Durante dos años en la vicepresidencia de Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) en la provincia, y tres décadas en la presidencia, dio lo mejor de sí para enaltecer al arte y sus protagonistas, desde los más bisoños hasta los experimentados. Hace poco esas filas cambiaron de directiva, pero la huella de este incansable creador, sin dudas, seguirá inspirando a la vanguardia artística del territorio. Motivos suficientes para acercarnos más a su vida y obra.
Conversemos sobre su infancia y juventud
Nací en la calle Lora, donde también vivo hoy. Mi padre (Carlos) trabajaba en la zafra azucarera, estuvo 50 años en el central Perú y se jubiló con la Orden Jesús Suárez Gayol. Mi madre (Juanita) era ama de casa.
Cuando se nacionalizaron los negocios privados, yo estaba en la Primaria y nos pidieron que saliéramos a las calles a apoyar la nacionalización. Mi papá tenía una bodeguita donde se vendía arroz, azúcar, frijoles y otros alimentos. Ese sitio nos ayudaba mucho, sobre todo en tiempo muerto.
Al llegar a casa mi padre me dijo: "Así que tú eras uno de los que andaban gritando '¡Abajo los timbiriches!', y gracias a eso es que no te has muerto de hambre". Pero yo me sentía más revolucionario que nadie. Al final no pasó nada, entregó la bodega al Estado y, como era pequeña y estaba dentro de la vivienda, conservamos el espacio.
Mis inicios en el arte comienzan en sexto grado. El instructor Orlando Marrero hizo un grupo de danza y empecé allí. En mi familia había varios músicos. Mi padre tocaba la guitarra, un tío mío el tres; yo incluso, tocaba la percusión en el conjuntico, lo mismo bongoes que maracas, y también cantaba.
Ya en la Enseñanza Media participé en festivales de Artistas Aficionados, pero esa cantaleta se acabó en el preuniversitario Luis Urquiza Jorge, donde descubrí mi pasión por la literatura. Allí publiqué en el boletín literario Hórmigo y me vinculé al taller literario. En ese tiempo empezaron mis investigaciones sobre El Cucalambé, que amplié en la Universidad de Oriente, donde me formé como licenciado en Letras.
¿Cómo llegó a la dirección de la Uneac?
Hubo una época en que no existía la Uneac en Las Tunas, pero varios artistas estábamos interesados en que se materializara aquí ese sueño. Hablamos con el presidente de la organización en Camagüey para ver si los creadores tuneros podían pertenecer a esta junto a ellos, pero él no aceptó porque no estaba contemplado en los estatutos. Fue en 1987, con el IV Congreso, que pasa a ser nacional. El 24 de diciembre de ese año se funda el Comité Municipal de Puerto Padre, y el Comité Provincial.
Sin embargo, antes de eso estábamos inmersos en los preparativos. Aquí estuvo Lisandro Otero, que presidía la Comisión Organizadora del IV Congreso, también Humberto Rodríguez Manso, Pablo Armando Fernández y otras personalidades. Cuando se hizo la elección, quedó Cristino Márquez en la presidencia. Luego él planteó que tenía muchas responsabilidades y resultaba necesario alguien con más tiempo para el colectivo.
Yo era jefe de Redacción del periódico 26, que entonces era diario y dije que no podía asumir ambas cosas a la vez. Pero Jorge Pérez Cruz me sustituyó en el medio de prensa y pasé a ser presidente de la Uneac, algo que nunca antes imaginé realizar.
¿Qué tan difícil es dirigir a los artistas?
Existe un mito de que los intelectuales son más complejos que los trabajadores de otros sectores. El motivo radica en que cuando se le orienta una tarea, este puede decir, "¿por qué, en vez de hacer eso, no hacemos esto otro?".
La clave está en respetar las identidades, un actor no vive ni piensa igual que un artista de la plástica, y la vida profesional de un músico no es la de un escritor, cuyo oficio es solitario. Debemos aceptar a las personas como son, no imponerles la forma que tú quieres que sean. Siempre dialogar, escucharlas y saber decir no si resulta necesario. De esa forma se logra la armonía.
La Uneac tiene mucho prestigio en Cuba, sus congresos son seguidos de cerca por la población y siempre hay expectativas sobre qué se plantea en estos espacios. Como institución social, no constituye un gremio cerrado en sí mismo. El intelectual que se crea que no es pueblo no es intelectual.
¿Recuerda un día en que sintió orgullo de llevar el cargo?
Cuando nos entregaron la sede. Antes nos reuníamos en el Museo Provincial, en el memorial Vicente García, en la casa de cultura Tomasa Varona y otros lugares, pero un día nos informaron que radicaríamos en Custodio Orive número 7, que en aquel momento era una Escuela del Partido. No se encontraba en buen estado, hubo que quitar el techo completo, el patio estaba enyerbado. El arquitecto Walter Guerra donó un proyecto bellísimo a la sede. Así comenzamos.
Siempre quise que cada filial tuviera su espacio e hicimos por ello una segunda planta. Todo esto contó con el apoyo de Abel Prieto, el Partido, el Gobierno, la Uneac nacional y el Cieric (Centro de Intercambio y Referencia Iniciativa Comunitaria), cuya oficina regional radica en nuestra sede, junto con la Fundación Nicolás Guillén. Eso fue en el mandato de Misael Enamorado. Al no ser la fachada, que es patrimonial, no se parece en nada a la casa inicial.
Satisfacciones e insatisfacciones de esos 32 años de liderazgo...
Me satisface el hecho de que me aceptaran, de siempre promover la obra de nuestros escritores, en especial de los jóvenes. Lamento mucho que aún quedaran miembros de la Uneac sin resolver sus problemas de vivienda, aunque unos cuantos solucionaron esa dificultad, con ayuda del Poder Popular.
A la Uneac le agradezco la gran cantidad de amistades que tengo y el haber conocido a numerosas figuras importantes como Carlos Martí, José Loyola, Miguel Barnet y otros.
¿Qué debe suceder para que la cultura en Las Tunas reciba el valor que merece?
Armando Hart dejó claro que todo no es cultura. Cada provincia tiene su identidad cultural. Aunque aquí no hay tumba francesa, eso no significa que seamos menos. El problema está en que los procesos culturales no se dirigen como otros. Por ejemplo, si el grupo Petit Dancé tiene portadores de cómo bailaban los haitianos originales, no se le puede decir a un instructor de arte que modifique sus coreografías. Se trata del testimonio de una época. El desarrollo es muy bueno, pero hay que cuidar las raíces.
A diferencia de Educación y Salud, Cultura no tiene una escuela de cuadros, sus directivos provienen de otros sectores, y no es un problema solo de Las Tunas. Existen personas muy laboriosas y responsables, pero vienen de ramas distintas y lo que hay que hacer es ayudarlas, no lo contrario. Realmente no contamos con una cantera preparada, hay muchas plantillas esperando ser completadas; además de los bajos salarios.
En el plano social, como esta es una ciudad que fue asaltada cinco veces y quemada tres, quedan muy pocas casas con tipología colonial y las personas las han modificado. Deberíamos conservar lo que quedó, así como lo construido a principios del siglo XX. Hay leyes que impiden modificar fachadas; sin embargo, se ha hecho. Tenemos que cuidar la arquitectura ecléctica en el centro histórico, no improvisar; mientras menos oficinas acoja más vida social tendrá. Igual, los bulevares requieren sombra.
Para mí la cultura es todo lo que dignifica al ser humano. Es el constructo de la totalidad de los saberes humanos. No podemos olvidar que los gustos se construyen. No puede ser que un país que ha invertido tanto en la educación, de pronto esté viviendo un momento en que la chabacanería y la banalidad se han empoderado, y para algunos esa es la cultura.
¿Cuáles son los principales retos de la Uneac actualmente?
Preparar bien a la delegación con vista a su IX Congreso, que se desarrollará en junio próximo; estar actualizada sobre los cambios que suceden hoy en Cuba y el mundo, participar en los debates sobre los temas que marcan el contexto histórico; hablar con las personas, explicarles el porqué de la situación por la que atraviesa el país y ayudar a que haya más cultura política.
Por tradición los grandes escritores y artistas cubanos siempre han estado unidos a los cambios revolucionarios. Eso no puede cambiar. Tenemos la responsabilidad de reflejar el momento histórico. Todos los países son perfectibles, pero a veces se va a hacer una película y solo se reflejan los lugares más deteriorados, cuando en ese espacio hay cosas más decorosas.
Para mí, el más grande intelectual que ha dado la humanidad en el siglo XX es Fidel.
¿Siente que la Uneac le quitó tiempo con sus hijos?
Aunque me perdí la infancia de Sandra, mi hija mayor, llegó un momento en mi actual familia en que mi hijo Carlos era dirigente sindical, mi hija Beatriz lideraba la FEU en la Universidad, la mamá trabajaba y yo, estaba al frente de la Uneac. Era común que se llegara tarde a casa, pero nos ayudábamos entre todos y las responsabilidades, lejos de separarnos, nos unieron más.
¿Qué pasará con Carlos Tamayo de aquí en adelante?
Me jubilaré. En julio cumplo mis 65 años de edad, 40 de ellos dedicado al trabajo. Eso no significa que deje de leer, escribir, publicar, voy a seguir creando si la salud me lo permite. Tengo muchos libros empezados y otros aún en la cabeza. Siempre estaré en algún proyecto y cualquier artista que me pida una colaboración, la va a tener. No puedo negar que la vida cultural ha sido la razón de ser de mi existencia.
Estoy trabajando en la edición facsimilar de Rumores del Hórmigo, primer título de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé. En Cuba existe un solo ejemplar. Es un texto que está en deterioro, pero los compañeros del Archivo Histórico de aquí lo encuadernaron y digitalizaron. También tengo en mente ampliar la investigación sobre la obra de ese bardo, quisiera escribir otros cuentos y poemas. Además, debe salir próximamente en México mi libro Miedo a Vicente García, pero los editores decidieron cambiarle el título.
Amante de la literatura, las artes plásticas y la buena música, Tamayo comienza su vida laboral (1979) en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) como asesor de la programación de Radio Victoria. Fue director provincial de Cultura, fundador de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y especialista literario en la casa de cultura Tomasa Varona.
Este incansable investigador ha recibido varios reconocimientos, entre los que sobresalen las distinciones Raúl Gómez García, Por la Cultura Nacional, Hijo Ilustre de la Ciudad de Las Tunas y Félix Elmuza, así como el Premio a la Creación Literaria por la Obra de Toda la Vida. Ha rubricado varios volúmenes que enriquecen el acervo del país, entre ellos: Epítome a las poesías completas de El Cucalambé, y Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, el desaparecido.
A Las Tunas le queda la suerte de tener un hombre así, orgulloso de ser criollo, con una jocosidad e ironía innatas, pero con la seriedad de los grandes hacedores de sueños.

Tomado de  http://www.periodico26.cu        Escrito por Yelaine Martínez Herrera   Foto: ReyLópez

miércoles, 1 de mayo de 2019

¡Felicidades, hermanita Migs!





“¡Esos son fellos, esos son fellos!”. Decías cuando te acercabas a una gallina sacada y a cada pollito negro le ponías un pie encima, parecía que el color negro no era de tu agrado.

El tiempo pasó y creciste. La escuela, las actividades. Seguramente tendrás en tu mente, por la fecha, aquel día que recorrimos algunas tiendas y en la vidriera de una había un maniquí girando con el letrero “¡Primero de Mayo!”, el cual completamos con “la boba dando vueltas”. ¡Cuánta risa! ¡Aún nos reímos! Viene a mi memoria la noche que llagaste de un paseo y llamaste a papi para que te abriera la puerta, y te dijo: “¿Ahora es que vienes de El Cornito?”, jugando, pero acertó, y tú calladita, calladita, entraste y te acostaste.

Al cabo de algunos años te casaste y fuiste a vivir a Holguín, allá tuviste a tu hermoso Ulises, hijo que llegó para alegrar tu vida. Y hace siete años vino Nadira, la nieta adorada que completó tu felicidad, una hermosa niña a quien dedicas todo tu tiempo, toda tu vida.

¡Ah!, vuelvo a que parecía que el color negro no era de tu agrado, pues nos equivocamos; porque querías mucho o quieres a Elsa Galarraga, maestra y vecina nuestra del reparto La Guayaba, una mulata a quien al verla, en innumerables ocasiones, decías: “Creo que va a llover porque se ha formado tremenda nube negra”: Eso demuestra que para ti todas las personas son iguales, nada de racismo; que lo de matar a los pollitos negros eran solo cosas de niños, no hay dudas.

Siento no poder escribir cuanto deseo, pues no leerían este trabajo por extenso y ese no es mi objetivo; por tanto, voy a resumir: Fuiste muy buena hija y eres excelente madre y abuela. Ejemplar trabajadora, maestra, escritora, tu precioso libro Magnolias, es un ejemplo. ¡Ah, eres una hermana especial, eres más, una muy especial hermana! ¡Muchas felicidades, Migs! ¡Que hoy sea uno de tus mejores días! ¡Que los siguientes sean mejores que el de hoy! ¡Te quierooooooooooooooooooo!